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jueves, 13 de junio de 2013

Rheinberger - Abenlied

Hay compositores de una sola obra: el adagio de Albinoni, el canon de Pachelbel, el concierto de Aranjuez de Rodrigo,... Esto es claramente injusto ya que se olvida y oscurece otras muchas piezas que podrían ser muy interesantes, y que han quedado a la sombra de aquella obra maestra que ha hecho que un autor de segunda fila pase al Olimpo de los inmortales...

Pues bien eso es lo que me pasa a mi con Rheinberger. Para mi este compositor, nacido en el principado de Liechtenstein en 1839, está asociado con una sola pieza el Abenlied. Y esto si que es muy personal, ya que, pese a ser un autor muy poco conocido, la crítica y sus seguidores lo que destacan es sobre todo su monumental aportación a la música para órgano. También compuso sinfonías, música de cámara y obras corales (sobre todo religiosas) en las que también se la ha reconocido talento y sensibilidad.

Pues nada, pese a haber escuchado bastante música de este compositor, mis oídos vuelven constantemente hacia el Abenlied, una pieza para coro a capella, de una sencillez extrema, pero extraordinariamente bien hilvanada, con una estructura romántica pero a la vez cristalina. Música que se disfruta tanto cantando como escuchando.

El texto (bíblico) repite la frase "Bleib bei uns, denn es will Abend werden und der tag hat sich geneiget” (Quédate con nosotros, que está cayendo la tarde y el día se acaba). La pieza forma tarde un ciclo de tres canciones: Morgenlied (canción de la mañana), Hymne (Himno) y Abenlied (Canción de la noche).

Os pongo esté enlace para que la oigáis y sigáis la partitura. Es una pieza muy corta pero intensa:



martes, 30 de abril de 2013

Vamos a verlos pasar

En el mundo de los compositores aficionados la música se escribe más con el corazón que con la cabeza.
Muchas veces la técnica es limitada, pero las ganas, las ilusión y la emoción suplen la falta de recursos.

Es el caso de mi buen amigo Jacob, con el que comparto mi pasión por la musica, tanto cantando cómo últimamente haciendo dúos con el violín y el el chelo.

Pues bien, en base a una melodía que compuso hace tiempo para su hija, Jacob ha arreglado un pequeño cuarteto de cuerda que hemos tenido el placer de poder estrenar gracias al apoyo de dos excelentes músicos y personas cómo son Vicent Romero y María Carrión, profesores de la Societat Musical de Alboraya.

El resultado, a mi modo de ver ha resultado excelente, tanto por la música  como por la experiencia de tocar en grupo.

Aquí podéis ver el vídeo de la grabación del estreno:

domingo, 13 de enero de 2013

El requiem de Mozart

Para un músico aficionado, cantar el Requiem de Mozart es como un punto de inflexión. Además de espectacular y difícil (un reto) la experiencia de integrarte con una gran orquesta y solistas en una obra como esta es realmente apasionante.

Y que se puede decir del Requiem de Mozart. Obra póstuma del mayor genio de la música. Testamento inacabado con el que presagia su propia muerte. Envuelto en la leyenda. Con una música que se traspasa su propia época y se adentra en el romanticismo...

He tenido la suerte de cantar el Requiem de Mozart varias veces, con diferentes orquestas y siempre volver a cantarlo es una pasada. Aquí os dejo un extracto del que canté con el coro Alameda de Valencia en la catedral de Segorbe.


Después, la vida me ha llevado del "cante" al "toque" que me ha dado la oportunidad de tocar esta maravilla dentro de una orquesta. Aquí os dejo una de las representaciones. En la lista de reproducción podéis ver la obra completa o seleccionar cualquier fragmento.