1959: En una sola sesión de grabación, con un material mínimo de partida, entró Miles Davis con un grupo de acompañantes de lujo (entre los que se encontraban John Coltrane, Cannonball Adderley o Bill Evans) todos ellos en estado de gracias y con una sincronización impresionante. De allí salió un álbum con varias piezas interconectadas, originales, que dan la sensación de obra completa, no de conjunto de canciones.
La música es reposada, pero con mucha tensión. La melodía es evanescente, entra y sale sin que te des cuenta. Las armonías modales y progresivas crean un ambiente que invita a dejar lo que estés haciendo y concentrarte en la escucha.
En definitiva, un placer para el oído...
En internet hay varios sitios donde podéis escuchar todo el álbum. Yo os he seleccionado este enlace con el primer corte "So what". Una pasada...
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