Es en este último ámbito donde podemos encontrarnos con verdaderas joyas musicales, todavía prácticamente desconocidas y muy poco interpretadas. Los últimos cuartetos de cuerda, las sinfonías 6, 21 y 27, el poema sinfónico "Silencio" o el concierto para violonchelo son ejemplos destacados y realmente bellos.
En estas obras, la música de Miaskovski se caracteriza por una polifonía cristalina, un discurso fluido (no exento de tensiones) y claras referencias al paisaje y la naturaleza rusas.
El segundo movimiento de la sinfonía nº 27 es uno de mis favoritos. Podéis escuchar la parte final en este vídeo: Miaskovsky Final del 2º movimiento de la sinfonía 27
Podéis ver el vídeo, por supuesto, pero mi recomendación es que le deis al PLAY y cerréis los ojos...
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