domingo, 23 de junio de 2013

The duelling fiddlers, o como cargarte un arco en 3 minutos 44 segundos

La imagen que se tiene del violín es como instrumento clásico, debido sobre todo a su imparable expansión desde los siglos XVI y XVII convirtiéndose en el centro de la orquesta y de muchos conjuntos de cámara. La versatilidad del violín, su amplio rango dinámico y su expresividad lo hacen adecuado tanto para instrumento de conjunto como solista.

Sin embargo, su evolución "clásica" ha ido paralela a su uso en otro tipo de música. Desde la música popular (el fiddle irlandés), músicas de la India o China, el jazz (recordadme que le tengo que dedicar una entrada al gran Stephane Grapelli) o el country americano.

¿Pero, y el rock?. Bueno, pues tenemos varios ejemplos interesantes como los Jefferson Airplane, la Mahavishnu Orchestra o the Velvet Underground. en los que básicamente el violín aparece como acompañante o para hacer los solos. Otros músicos y grupos han usado el violín (o secciones de cuerda) en sus canciones, como parte del acompañamiento. Muchas veces los violines eléctricos pueden sustituir o complementar a los solos de guitarra.

¿Y tocar rock con el violín?. Pues todo es posible, aunque aquí ya hablamos de experimentos. Básicamente se trata de músicos que hacen versiones de clásicos del rock usando el violín. Un ejemplo es David Garrett o violinistas famosos como Joshua Bell o  Ara Mailikian que le pegan a todo. Otro ejemplo es este curioso dúo que me han recomendado en internet (gracias, Lothar): the duelling fiddlers. Una pareja de violinistas - exhibicionistas que usan todas las posibilidades del violín para emular a una banda de rock. El resultado es, cuanto menos, curioso y muestra que la apertura de mentes es muy importante para hacer música y que encasillar o clasificar a veces conduce a errores de bulto.

Escuchadlos destrozando los arcos con esta versión del "Black in Black" de los ACDC (volumen alto y pantalla completa).


jueves, 13 de junio de 2013

Rheinberger - Abenlied

Hay compositores de una sola obra: el adagio de Albinoni, el canon de Pachelbel, el concierto de Aranjuez de Rodrigo,... Esto es claramente injusto ya que se olvida y oscurece otras muchas piezas que podrían ser muy interesantes, y que han quedado a la sombra de aquella obra maestra que ha hecho que un autor de segunda fila pase al Olimpo de los inmortales...

Pues bien eso es lo que me pasa a mi con Rheinberger. Para mi este compositor, nacido en el principado de Liechtenstein en 1839, está asociado con una sola pieza el Abenlied. Y esto si que es muy personal, ya que, pese a ser un autor muy poco conocido, la crítica y sus seguidores lo que destacan es sobre todo su monumental aportación a la música para órgano. También compuso sinfonías, música de cámara y obras corales (sobre todo religiosas) en las que también se la ha reconocido talento y sensibilidad.

Pues nada, pese a haber escuchado bastante música de este compositor, mis oídos vuelven constantemente hacia el Abenlied, una pieza para coro a capella, de una sencillez extrema, pero extraordinariamente bien hilvanada, con una estructura romántica pero a la vez cristalina. Música que se disfruta tanto cantando como escuchando.

El texto (bíblico) repite la frase "Bleib bei uns, denn es will Abend werden und der tag hat sich geneiget” (Quédate con nosotros, que está cayendo la tarde y el día se acaba). La pieza forma tarde un ciclo de tres canciones: Morgenlied (canción de la mañana), Hymne (Himno) y Abenlied (Canción de la noche).

Os pongo esté enlace para que la oigáis y sigáis la partitura. Es una pieza muy corta pero intensa:



domingo, 9 de junio de 2013

John Coltrane - El saxo de Dios

Si dedico una entrada a John Coltrane no voy a descubrir nada nuevo para mucha gente. Para otros puede que sí. En cualquier caso estamos hablando de uno de los monstruos del Jazz y de la música con mayúsculas.

En primer lugar vivió en la época y el lugar adecuados, viendo pasar la mayoría de las tendencias clave del jazz: desde el bebop al cool, pasando por todas las vanguardias que uno se pueda imaginar (free jazz o hard bop, por ejemplo). Y es que coltrane fue un experimentador nato, un culo de mal asiento que no podía permanecer en el mismo sitio durante mucho tiempo. Es por ello que encasillarle es harto difícil ya que su sonido va buscando continuamente nuevas formas y maneras, tanto componiendo melodías propias como haciendo versiones de los estándar.

Un ejemplo de versiones de temas clásicos (y no solo del jazz) son Greensleeves (la famosa melodía medieval inglesa) y My Favorite Things (¿quien no recuerda esta canción de "sonrisas y lágrimas"?). Buscad primero (los que no las conozcáis) las versiones estándar y luego escuchad estas versiones de Coltrane. La forma de exprimir la melodía hasta sus límites pero siempre dentro del espíritu de la música es increíble, por no hablar de las acrobacias de virtuoso que hace con el saxo. Alucinante.

Play




Sin duda su disco más afamado es "A Love Supreme". En esta obra, totalmente enlazada, se mezcla la experimentación con la búsqueda de un sonido puro y, sobre todo, la espiritualidad (o la búsqueda de la trascendencia a través del sonido). Vale la pena que escuchéis el álbum completo, aunque solo cuando tengáis tiempo para estar tranquilamente sentados y sin otra actividad (no es recomendable para oír mientas friegas, vamos). Para muestra, el primer corte "Acknowledgement".




Por último, una faceta en la que Coltrane muestra su especial sensibilidad es en las baladas. Aquí se aleja un poco de la experimentación y profundiza más en el sentimiento de las piezas. Los matices, la dinámica y el fraseo siempre van en favor de la melodía. El saxo aquí puede sonar dulce, desgarrado, suave o intenso. Os recomiendo precisamente el album titulado "Ballads". Espectacular.



sábado, 1 de junio de 2013

Martinu: ¿Segunda fila?

Está claro que el pueblo checo tiene una especial afinidad con la música. En ningún otro sitio vas a encontrarte tantos músicos (profesionales y aficionados) por metro cuadrado que en la República Checa. La pasión por la música es evidente, por ejemplo, en Praga se percibe desde los rincones de las calles hasta los numerosos auditorios y salas de conciertos. En Praga, no en vano, pusieron a Mozart en un altar y estrenaron varias de sus sinfonías (y su Don Giovanni) cuando el resto del mundo le daba la espalda.

Sin embargo, los compositores checos están, incomprensiblemente, fuera de la primera división. Alemania y Austria dominan el panorama con frecuentes incursiones Francesas e Italianas, dejando fuera a compositores que merecerían un destino mucho mejor. Conocemos a Dvorak, y especialmente su sinfonía del nuevo mundo y el Modava de Smetana, pero poco más. Sin embargo hay mucho por descubrir en nuestros lares de estos músicos y de otros menos conocidos.

La relación con la melodía es particularmente espectacular. Brahms decía que cambiaría toda su música por una sola melodía de Dvorak. Esto es un poco exagerado viniendo de este monstruo, pero la verdad es que los músicos checos tienen una especial habilidad para crear melodías intrincadas y complejas pero a la vez familiares y accesibles.

Esto es lo que le pasa al compositor al que le dedico esta entrada: Bohuslav Martinů. Se trata de un compositor relativamente contemporáneo (murió en 1959) pero cuya música presenta una progresión melódica, armónica y rítmica verdaderamente irresistible, y por supuesto 100% checa.

Bohuslav Martinů
Bohuslav Martinů

La música de Martinu es a la vez accesible (siempre dentro de la tonalidad) pero a la vez compleja: con numerosas modulaciones armónicas, sutiles cromatismos y gran variedad rítmica. Como muchos de sus contemporáneos, se interesó por el Jazz, y eso se nota en algunas de sus composiciones, como por ejemplo, la suite de Jazz o este Foxtrot un poco gamberro (y con aires de acompñanamiento de película muda):


Sin embargo, sus mejores obras son las que se destilan los grandes y profundos desarrollos armónicos y melódicos: sus sinfonías, el segundo concierto para violín, o los frescos de Piero de la Francesca. Aquí os dejo algunos ejemplos de cada uno de ellos:



Música para descubrir y para disfrutar.